Acompañamiento

El Acompañante complementa la atención a la persona mayor. Allí donde los diversos profesionales han hecho de su labor toda la dedicación posible para una atención igual para los Residentes, inicia el Acompañante la suya. Cuando al Mayor le fallan sus facultades, el Acompañante le sirve de apoyo y le suple sus carencias.El puesto del Acompañante no es sólo un puesto de trabajo; es, ante todo, un puesto de cariño y consuelo para la soledad afectiva y operativa del Mayor. Por ello, ha de ser corazón, ojos, pies y manos para con el Residente, con sumo respeto a su persona y a su situación.

El Acompañante ha de verse unido afectivamente a la persona que acompaña y sentirse satisfecho de atenderle, derramando amor y delicadeza de trato, con buenos modales, con optimismo y alegría, con un sentido positivo de la vida y de los acontecimientos, levantando el ánimo del Residente.

Acompañando al Mayor, muéstrele veneración, amabilidad y reconocimiento, ya que ha gastado su vida trabajando por la familia y la sociedad.

Día
Horario
Según demanda del Residente o sus Familiares
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